Ser Consejero de Jóvenes Las Luces y Sombras que Debes Conocer

webmaster

청소년상담사 직업으로서의 장점과 단점 - **Prompt:** A young girl, approximately 13 years old, with thoughtful eyes, is deeply engrossed in d...

¡Hola, querida comunidad! ¿Alguna vez te has detenido a pensar en la valiosa, y a veces incomprendida, labor de un orientador o consejero juvenil? Es una profesión que, a primera vista, parece estar llena de recompensas: la sonrisa de un adolescente al que has ayudado a encontrar su camino, la satisfacción de ser un faro en momentos de tormenta.

청소년상담사 직업으로서의 장점과 단점 관련 이미지 1

Y sí, te confirmo que es así, ¡pero eso es solo una parte de la historia! En esta era digital, donde nuestros jóvenes navegan un mar de expectativas, presiones académicas y la constante comparación en redes sociales, el papel de quien los guía es más crucial que nunca.

Es cierto que verlos superar obstáculos y construir un futuro prometedor es una de las mayores alegrías que he experimentado, algo que te llena el alma de una manera única.

Sin embargo, como en toda vocación que te toca el corazón tan profundamente, existen desafíos ocultos que no siempre se ven a simple vista. Hay días de frustración, de sentir el peso de responsabilidades inmensas y de lidiar con situaciones complejas que ponen a prueba tu paciencia y tu propia resiliencia.

Si estás pensando en dedicarte a esta maravillosa labor o simplemente tienes curiosidad por entenderla a fondo, te aseguro que este post es para ti. Vamos a descubrir juntos qué hay detrás de esta fascinante profesión, con sus luces y sus sombras, para que tengas una visión completa y real.

¡Acompáñame a desentrañar los secretos de ser orientador juvenil!

Descubriendo el Alma de los Jóvenes: Más Allá de las Palabras

La Magia de una Conexión Genuina

Cuando empecé en esto, pensaba que mi trabajo sería dar consejos, señalar el camino correcto, ¡y listo! Qué ingenua era. Rápidamente me di cuenta de que la clave no está en hablar mucho, sino en escuchar con el corazón, en establecer una conexión que vaya más allá de las palabras.

Recuerdo a una chica, Ana, que venía a mis sesiones y apenas abría la boca. Me sentía frustrada, pensaba que no la estaba ayudando. Un día, sin decir nada, le ofrecí una hoja y colores.

Empezó a dibujar, y a través de sus trazos, me contó historias de angustia y soledad que jamás habría expresado verbalmente. Fue un momento revelador, un recordatorio poderoso de que cada joven es un universo y que nuestra misión es encontrar la llave para abrirlo.

No es solo un trabajo, es una vocación que te exige despojarte de tus prejuicios y sumergirte en sus mundos, a veces caóticos, a veces llenos de luz. Esa capacidad de ver más allá de la superficie, de sentir lo que ellos sienten, es lo que realmente marca la diferencia.

Es agotador, sí, pero increíblemente gratificante. No hay protocolo que te enseñe a generar esa chispa de confianza, es algo que se cultiva con paciencia, empatía y una buena dosis de humanidad.

Leyendo entre Líneas: Lo que no se Dice

A menudo, lo más importante no se verbaliza. Mis años de experiencia me han enseñado a “leer” el lenguaje corporal, las miradas esquivas, los silencios cargados de significado.

Un chico, Marcos, que siempre venía con los hombros encorvados y evitaba el contacto visual, un día se sentó erguido y me miró directamente a los ojos al hablar de un logro.

Ese simple cambio fue una victoria enorme, un indicio de que estaba recuperando la confianza en sí mismo, más elocuente que cualquier discurso. Como orientadores, nos convertimos en detectives de las emociones, buscando pistas en cada gesto, en cada omisión.

Aprendemos a descifrar las verdaderas preocupaciones detrás de una rabieta o un “no me importa”. Es una habilidad que se pule con cada encuentro, con cada historia.

Y créeme, te cambia la forma de ver el mundo, porque empiezas a aplicar esa misma lente a todo lo que te rodea. Ves la vulnerabilidad en las personas, la lucha interna que muchos ocultan.

Es una bendición y a veces una carga, porque es imposible desconectarse de esa sensibilidad una vez que la desarrollas. Es un compromiso con la humanidad, en su estado más puro y a veces más crudo.

El Arte de Navegar Tormentas Ajenas: Mis Batallas Diarias

El Desgaste Emocional Silencioso

Si alguien me hubiera dicho al principio lo que realmente implicaría el desgaste emocional de esta profesión, quizás me lo habría pensado dos veces. No es solo lidiar con el dolor ajeno, que ya es bastante, sino que te llevas esas historias a casa, a la ducha, a la cama.

¿Quién no ha revivido en sueños una situación particularmente difícil? Recuerdo el caso de una adolescente que vivía una situación familiar muy complicada.

A pesar de mis esfuerzos y los de todo el equipo, las cosas no mejoraron como esperábamos. Esa impotencia, esa sensación de no haber sido suficiente, me persiguió durante semanas.

Sentía un nudo en el estómago cada vez que pensaba en ella. Es una lucha constante por mantener una barrera profesional sin volverte insensible. Te exige una fortaleza mental inmensa y una capacidad de resiliencia que se pone a prueba cada día.

A veces, siento que soy una esponja, absorbiendo toda esa carga emocional y luego tengo que exprimirla para poder seguir adelante. Pero, ¿dónde la exprimo?

Esa es la pregunta del millón. Es un desafío constante que te obliga a buscar tus propias estrategias de autocuidado, porque si no, es imposible sostenerse en el tiempo.

Cuando la Ayuda no es Suficiente

Hay momentos en los que, a pesar de poner todo de tu parte, de agotar todos los recursos y estrategias posibles, la situación no mejora. Es una de las realidades más duras y frustrantes de nuestro trabajo.

No somos magos, no tenemos una varita mágica que solucione todos los problemas. Cuando un joven decide abandonar el proceso, o cuando las circunstancias externas son tan adversas que anulan cualquier avance, se siente como un fracaso personal.

Recuerdo un chico brillante, con un potencial enorme, que se desorientó completamente por malas compañías y decisiones. Luchamos mucho por él, pero al final, tomó un camino que nos rompió el corazón.

La sensación de impotencia en esos casos es abrumadora. Aprendes que no puedes salvar a todo el mundo, que cada persona tiene su propio camino y sus propias decisiones.

Pero aceptar eso no lo hace menos doloroso. Es un recordatorio constante de los límites de nuestra influencia y de la complejidad de la vida humana. Y en esos momentos, el apoyo de colegas y la reflexión personal son cruciales para no caer en el desánimo y seguir adelante.

Advertisement

Sembrando Semillas de Futuro: La Satisfacción de Verlos Crecer

Pequeñas Victorias, Grandes Impactos

A pesar de los desafíos, la recompensa es inmensa. No se trata de grandes gestas, sino de esas pequeñas victorias diarias que te llenan el alma. Una sonrisa, una nota de agradecimiento, la noticia de que un joven ha logrado ingresar a la universidad que deseaba, o simplemente verlos más seguros de sí mismos después de un tiempo.

Esas son las medallas que llevamos en el corazón. Recuerdo con especial cariño a Sofía, una chica que llegó a mí con una ansiedad paralizante ante los exámenes.

Trabajamos juntas técnicas de relajación, planificación y manejo del estrés. Al principio era escéptica, pero poco a poco vi cómo se transformaba. El día que me contó, con lágrimas en los ojos de alegría, que había superado su examen más difícil, sentí un orgullo inmenso, como si fuera mi propio éxito.

Esos momentos te confirman que todo el esfuerzo vale la pena, que estás haciendo una diferencia real en la vida de alguien. Te dan la energía para seguir adelante, para enfrentar el siguiente desafío con renovada esperanza.

No hay dinero que pague esa sensación de contribuir al crecimiento y bienestar de otra persona. Es el verdadero combustible de esta profesión.

El Legado que Dejamos

Pensar en el legado que dejamos es inspirador. No solo estamos ayudando a individuos, sino que estamos formando a la próxima generación, a futuros ciudadanos, profesionales, padres y madres.

Estamos sembrando valores, resiliencia y esperanza. Es un efecto dominó que va mucho más allá de las paredes de nuestra oficina. Muchas veces, años después, te encuentras con antiguos alumnos que te recuerdan, te agradecen y te cuentan cómo tus palabras o tu guía les ayudaron en un momento clave de sus vidas.

Esos encuentros son como un abrazo al alma, una confirmación de que tu trabajo trasciende el tiempo. Una vez me encontré con un ex-orientado, ahora un exitoso ingeniero, que me dijo: “Usted me enseñó a creer en mí mismo cuando nadie más lo hacía”.

Esas palabras se quedaron grabadas en mí. Es un privilegio y una gran responsabilidad ser parte de esa construcción de futuro. Cada joven al que acompañamos lleva consigo un pedacito de lo que le hemos transmitido, y eso, para mí, es la mayor de las herencias profesionales.

Es la prueba de que, aunque no siempre veamos los frutos de inmediato, nuestro trabajo es vital y duradero.

Entre Papeles y Emociones: La Realidad Administrativa

La Burocracia y el Tiempo Precioso

Siendo honesta, no todo es acompañar y escuchar. Una parte significativa de nuestro día a día se la llevan los trámites administrativos, los informes, las reuniones, las derivaciones…

¡y la pila de papeles parece crecer por sí sola! A veces me siento más como una gestora que como una orientadora. Esto puede ser frustrante, porque cada minuto dedicado a la burocracia es un minuto menos que podemos pasar directamente con los jóvenes que nos necesitan.

Recuerdo una semana en la que tuve que llenar tantos formularios y asistir a tantas reuniones que terminé agotada, y sentía que no había podido dedicar el tiempo de calidad que mis chicos merecían.

Es una balanza complicada entre cumplir con los requisitos del sistema y estar presente para quien te busca. A veces, me pregunto si el papeleo no se come la esencia de nuestra profesión.

Es un mal necesario, dicen, pero ojalá encontráramos formas más eficientes para que nuestro foco principal pueda ser siempre el bienestar de los jóvenes.

Es un desafío constante optimizar el tiempo para que lo administrativo no le gane la batalla a lo humano.

Recursos Limitados, Necesidades Ilimitadas

Otro gran reto es lidiar con la disparidad entre las crecientes necesidades de los jóvenes y los recursos limitados que tenemos a nuestra disposición.

¡Ojalá pudiéramos tener un equipo de especialistas para cada problema, o un sinfín de programas de apoyo! Pero la realidad es otra. A menudo, nos encontramos haciendo malabares para estirar cada euro, cada contacto, cada recurso disponible.

Tengo grabada la cara de preocupación de una madre que me pidió ayuda para su hijo, y yo sabía que las listas de espera para especialistas externos eran interminables, o que los programas de apoyo específicos que necesitaba simplemente no existían en nuestra zona.

Esa impotencia es tangible. Nos obliga a ser creativos, a buscar soluciones innovadoras, a tejer redes de apoyo comunitarias. Pero también nos confronta con la realidad de que no siempre podemos ofrecer todo lo que se necesita.

Es un ejercicio constante de priorización y de gestión de expectativas, tanto propias como de las familias y los jóvenes. Nos impulsa a ser defensores incansables de mayores inversiones en salud mental y bienestar juvenil.

Aspecto del Rol Luces (Ventajas) Sombras (Desafíos)
Conexión y Empatía Impacto directo en la vida de los jóvenes, satisfacción personal, aprendizaje constante de la naturaleza humana. Desgaste emocional, riesgo de apego excesivo, necesidad de autoprotección.
Resolución de Problemas Desarrollo de habilidades de intervención, fomento de la resiliencia en otros, creatividad en soluciones. Frustración ante casos complejos o sin solución aparente, impotencia, burocracia.
Crecimiento Profesional Actualización constante de conocimientos, especialización, desarrollo de habilidades interpersonales. Demandas laborales altas, necesidad de formación continua, salarios a veces no acordes al esfuerzo.
Impacto Social Contribución a una sociedad más sana, mejora del bienestar comunitario, promoción de la salud mental. Estigmatización de la profesión, falta de reconocimiento o recursos adecuados, presión social.
Advertisement

Cuidando al Cuidador: Mi Propio Camino hacia el Bienestar

청소년상담사 직업으로서의 장점과 단점 관련 이미지 2

La Importancia de Poner Límites

Cuando uno trabaja con emociones y problemas ajenos, es increíblemente fácil difuminar los límites entre la vida profesional y personal. Al principio de mi carrera, recuerdo que me llevaba los casos a casa, pensaba en ellos sin cesar, y sentía la necesidad de estar disponible a todas horas.

Pero pronto me di cuenta de que eso era insostenible y me estaba quemando por dentro. No puedes ayudar a nadie si tú mismo te estás desmoronando. Aprender a decir “hasta aquí”, a desconectar el teléfono de trabajo al salir de la oficina, o a dedicar un tiempo exclusivo para mí, ha sido fundamental.

No es egoísmo, es autoconservación. Mi familia y amigos me ayudaron a entender que mi energía es finita y que si no la recargo, no tengo nada que ofrecer.

Fue un proceso de aprendizaje doloroso pero necesario. Ahora, soy una defensora acérrima de establecer esos límites claros, no solo por mi bienestar, sino porque un orientador descansado y centrado es mucho más efectivo para los jóvenes.

Es un acto de responsabilidad hacia nosotros mismos y hacia aquellos a quienes servimos.

Buscando Apoyo entre Colegas

No hay nadie que entienda mejor lo que haces que otro colega que pasa por lo mismo. Por eso, el apoyo entre profesionales es, para mí, una tabla de salvación.

Compartir experiencias, desahogarse sobre un caso difícil o simplemente reírse de las situaciones más inverosímiles que solo nosotros entendemos, es vital.

Tengo un grupo de WhatsApp con otras orientadoras y es nuestro refugio. Cuando una de nosotras se siente abrumada, las demás estamos ahí para escuchar, ofrecer una perspectiva diferente o simplemente recordar que no está sola.

Recuerdo una vez que tuve un caso particularmente complejo y me sentía totalmente perdida. Una colega me escuchó pacientemente y me compartió una estrategia que ella había usado en una situación similar.

Su consejo no solo me dio una solución práctica, sino que me hizo sentir validada y menos aislada. Esa camaradería, esa red de apoyo, es lo que nos permite mantenernos a flote en los días más oscuros.

Es un recordatorio de que somos parte de una comunidad que se cuida y se fortalece mutuamente.

Un Puente Hacia Mañana: Habilidades Clave para Transformar Vidas

La Escucha Activa como Superpoder

Si tuviera que elegir una habilidad que considero mi superpoder en esta profesión, sería la escucha activa. Y no me refiero a simplemente oír lo que el otro dice, sino a escuchar con todos los sentidos, prestando atención al tono de voz, a las pausas, a lo que se calla, a la emoción subyacente.

Es como una danza en la que el otro lleva el ritmo y tú te adaptas, intentando comprender su melodía interna. Recuerdo que al principio, mi instinto era interrumpir, ofrecer soluciones rápidas.

Pero aprendí, a veces por las malas, que la mayor parte del tiempo lo que el joven necesita es sentirse escuchado y comprendido sin juicios. Cuando un chico me confesó algo muy personal y luego dijo “gracias por escucharme, nadie me había prestado tanta atención”, sentí el verdadero poder de esa habilidad.

No le había dicho nada especial, solo lo había escuchado de verdad. Es increíble cómo el simple acto de ofrecer un espacio seguro para ser escuchado puede ser tan sanador y transformador.

Es un arte que se perfecciona con la práctica y la humildad, y que considero indispensable para cualquier orientador.

Estrategias Creativas para Conectar

Los jóvenes de hoy son dinámicos, están inmersos en un mundo digital y, a veces, las técnicas tradicionales de orientación no son suficientes para conectar con ellos.

Esto me ha obligado a ser creativa, a salirme del guion y buscar nuevas formas de acercarme. Desde utilizar juegos de mesa para romper el hielo y fomentar la comunicación, hasta recomendarles podcasts o videos que abordan sus preocupaciones de una manera más cercana a su lenguaje.

Incluso he explorado el uso de algunas aplicaciones que les permiten expresar sus emociones de forma anónima o gamificada. No se trata de convertirme en una experta en redes sociales, sino de entender su mundo y adaptar mis herramientas para que sean relevantes para ellos.

Recuerdo haber utilizado un juego de construcción con bloques para que una niña representara a su familia y sus conflictos, y fue asombroso ver cómo se abrió a través de esa dinámica lúdica.

La clave está en ser flexible, curiosa y estar siempre dispuesta a aprender de ellos. Porque al final, el objetivo es el mismo: construir un puente de comunicación y confianza.

Advertisement

El Impacto Social de Nuestra Labor: Un Espejo de la Sociedad

Tejiendo Redes de Apoyo Comunitario

Nuestro trabajo no se limita a la oficina; somos un eslabón vital en la red comunitaria de apoyo a la juventud. Colaboramos con escuelas, servicios sociales, centros de salud, ONGs, y muchas otras instituciones.

Es como tejer una gran tela invisible que envuelve y protege a nuestros jóvenes. Esta colaboración es fundamental porque muchos de los desafíos que enfrentan los adolescentes son complejos y requieren una intervención multidisciplinar.

No podemos hacerlo solos, y sería irresponsable intentarlo. Recuerdo haber trabajado en un caso donde un adolescente estaba en riesgo de exclusión social y, gracias a la coordinación con el centro de salud local, la trabajadora social y una asociación deportiva, pudimos ofrecerle un apoyo integral que transformó su vida.

Ver cómo todas las piezas del rompecabezas encajan para el bienestar de un joven es tremendamente satisfactorio. Es un esfuerzo colectivo que demuestra que cuando la comunidad se une, podemos generar un impacto mucho más profundo y duradero.

Somos los conectores, los facilitadores de esa gran sinergia social.

¿Cómo Ven Nuestra Profesión Fuera?

A menudo me pregunto cómo nos ve el resto de la sociedad. ¿Realmente comprenden la profundidad y la importancia de nuestra labor? Creo que hay una percepción general de que somos “los que dan consejos” o “los psicólogos de la escuela”, y aunque hay algo de cierto en eso, nuestra función es mucho más compleja y abarcadora.

Luchamos contra el estigma asociado a la salud mental y a pedir ayuda, y a veces, la falta de reconocimiento se traduce en escasez de recursos y apoyo.

Es una batalla constante por visibilizar la profesión y el impacto que tenemos en la prevención de problemas mayores en la adolescencia. He tenido conversaciones con padres que al principio eran reacios a que sus hijos hablaran con un orientador, y después de ver los cambios positivos, se han convertido en nuestros mayores defensores.

Esos momentos son importantes, porque cada vez que alguien comprende mejor nuestro rol, derribamos una barrera. Necesitamos seguir educando a la sociedad sobre la vital importancia de guiar y apoyar a nuestros jóvenes, no solo en sus estudios, sino en su desarrollo integral como personas.

글을마치며

En este viaje de acompañar a nuestros jóvenes, he aprendido que cada desafío es una oportunidad para crecer, tanto para ellos como para nosotros. Es una vocación que te pide el alma, pero que te recompensa con la satisfacción de ver una vida florecer, forjando un futuro más brillante. Recordar la importancia de la empatía y la conexión genuina nos mantiene firmes, incluso en los momentos más duros, dándonos la fuerza para seguir adelante. Gracias por compartir este espacio de reflexión conmigo, espero que les haya sido tan revelador como lo es para mí cada día en mi labor, una fuente inagotable de aprendizaje y humanidad.

Advertisement

알아두면 쓸모 있는 정보

1. Busca Apoyo Profesional: No dudes en acudir a un especialista si sientes que tú o tus hijos necesitan ayuda. Hay recursos y personas capacitadas dispuestas a escuchar y orientar en cada rincón de nuestra comunidad.

2. Practica la Escucha Activa: A veces, lo único que un joven necesita es sentirse escuchado sin juicio, un espacio seguro para desahogarse. Dedica tiempo a escuchar de verdad, no solo a oír, y observa la magia que sucede.

3. Establece Límites Sanos: Para profesionales y padres, es crucial cuidar de su propio bienestar emocional. Saber cuándo desconectar, cuándo pedir ayuda y recargar energías es una fortaleza, no una debilidad, y te permite dar lo mejor de ti.

4. Fomenta la Comunicación Abierta: Crea un ambiente en casa o en tu entorno donde los jóvenes se sientan seguros para expresar sus sentimientos, incluso los más difíciles. Un diálogo honesto es el puente más fuerte hacia la comprensión mutua.

5. Valora las Pequeñas Victorias: El progreso no siempre es lineal ni espectacular. Celebra cada pequeño paso adelante, cada logro, por minúsculo que parezca, pues son la base de grandes cambios y un motor inmenso para seguir avanzando.

중요 사항 정리

En resumen, la labor de guía y orientación con los jóvenes es un camino lleno de contrastes, que va desde la alegría desbordante de las pequeñas victorias hasta la frustración más profunda ante los desafíos persistentes. Es crucial cultivar la empatía, la paciencia y, sobre todo, la capacidad de cuidarse a uno mismo para poder seguir ofreciendo lo mejor a quienes más lo necesitan. La colaboración comunitaria y la adaptación constante a las nuevas realidades y lenguajes de los jóvenes son pilares fundamentales para lograr un impacto real y duradero. Cada esfuerzo por conectar genuinamente y con el corazón deja una huella imborrable, construyendo puentes sólidos hacia un futuro más esperanzador para todos ellos.

Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖

P: ¿Qué se necesita realmente para convertirse en un orientador juvenil y cuáles son los estudios más comunes que te abren las puertas a esta profesión?

R: ¡Excelente pregunta para empezar! Para adentrarse en este mundo tan gratificante, la ruta académica suele pasar por grados universitarios como Psicología, Pedagogía, Educación Social o Psicopedagogía.
¡Ojo!, a menudo, después del grado, es casi indispensable complementar con un Máster en Formación del Profesorado, especialmente si quieres trabajar en centros educativos públicos, eligiendo la especialidad en Orientación Educativa.
Es como el broche de oro que valida tu preparación para guiar a los jóvenes en su desarrollo integral. Mi experiencia me ha mostrado que esta base académica te da las herramientas teóricas y prácticas para entender el desarrollo adolescente, las complejidades del aprendizaje y cómo intervenir de manera efectiva.
Hay muchísimas ramas en las que puedes especializarte luego, desde la orientación vocacional pura hasta la intervención en necesidades educativas especiales, lo que hace que sea un campo siempre en expansión.

P: Más allá de los títulos, ¿qué tipo de persona es ideal para esta vocación y cuáles son las cualidades que realmente marcan la diferencia en el día a día de un orientador?

R: Esta es la pregunta del millón, porque los títulos son el inicio, pero la esencia de un buen orientador está en la persona que hay detrás. Desde mi trinchera, lo que he aprendido es que la empatía es el superpoder número uno.
Necesitas una capacidad genuina de ponerte en los zapatos de un adolescente, de entender sus miedos, sus sueños y sus presiones, que, créeme, son muchas en estos tiempos.
La paciencia es otra joya, porque los procesos de cambio no son lineales, y habrá días en que sientas que no avanzas nada. Además, diría que la capacidad de escucha activa, esa que va más allá de oír palabras y busca entender emociones y silencios, es vital.
Y, por supuesto, una gran dosis de resiliencia y autocuidado. Lo he vivido directamente: para ser un faro, uno tiene que cuidar su propia luz, porque te enfrentas a situaciones duras que pueden pasar factura.
Se trata de ser un apoyo incondicional, una guía, y a veces, el único adulto en el que confían. ¡Es una responsabilidad enorme y preciosa a la vez!

P: Entiendo que hay muchas recompensas, pero seamos sinceros, ¿cuáles son los mayores desafíos y cómo se gestionan esas “sombras” de la profesión?

R: ¡Uf, qué buena pregunta! Como bien dices en la introducción, esta vocación tiene sus luces y sus sombras, y ser sincero al respecto es clave. Uno de los mayores desafíos que he visto es la carga emocional.
No es fácil lidiar con historias de acoso escolar, problemas familiares profundos o la ansiedad que muchos jóvenes experimentan por su futuro. Sientes el peso de sus preocupaciones, y eso, si no lo gestionas bien, puede agotarte.
Otro reto importante, especialmente en el ámbito público, son las ratios: a veces, un solo orientador debe atender a cientos de alumnos, lo que dificulta ofrecer esa atención individualizada que tanto necesitan.
La burocracia y la falta de recursos también pueden ser frustrantes. ¿Cómo gestionamos esas sombras? Para mí, la clave ha sido buscar apoyo en colegas, tener mis propios espacios de desahogo y, sobre todo, aprender a poner límites.
No podemos salvar a todos, pero sí podemos ser un punto de anclaje fundamental para muchos. Celebrar los pequeños logros, incluso la más mínima señal de progreso en un chico, me recarga las pilas y me recuerda por qué elegí este camino.
Es un trabajo que te exige mucho, pero las satisfacciones, cuando un joven encuentra su rumbo gracias a tu ayuda, ¡te llenan el alma como pocas cosas!

Advertisement