Sinceramente, cuando obtuve mi certificación como asesor/a de juventud, sentí una euforia inmensa. Era el fin de un largo camino de estudios y el comienzo de un sueño: ayudar a los jóvenes.
Sin embargo, esa alegría inicial pronto dio paso a una pregunta crucial: “¿Y ahora qué? ¿Cómo gestiono esta carrera para que sea sostenible y realmente impactante?”.
He visto a muchos colegas con un talento increíble estancarse por no planificar su trayectoria. La verdad es que, en un mundo que cambia tan rápido, la gestión de nuestra carrera profesional es tan vital como la propia formación.
Hoy en día, no basta con tener el título. El campo de la salud mental juvenil está en constante ebullición, con tendencias como la digitalización de las consultas –¡quién diría que hablaríamos de terapia por videollamada tan a menudo!– y una creciente necesidad de especialización en temas como el ciberacoso o la ansiedad climática.
Incluso la inteligencia artificial empieza a asomar, ofreciendo herramientas de apoyo, aunque, ¡claro!, la empatía humana sigue siendo irremplazable. Entender estos cambios y saber cómo adaptarnos es clave para no quedarnos atrás y seguir siendo relevantes.
¡Descubramos más detalles a continuación!
Redefiniendo tu Ruta Profesional: Más Allá del Título

¡Ah, la certificación! Esa sensación de haber escalado una montaña y llegar a la cima. Recuerdo ese día, el papel en mis manos, el sol brillando de una manera diferente. Pero, ¿y después qué? La verdad es que ese certificado es solo el boleto de entrada; el verdadero viaje comienza cuando decides qué tipo de impacto quieres generar. Cuando recién salimos, es fácil sentirse abrumado por todas las posibilidades o, peor aún, por la inercia. Mi primer año fue una montaña rusa emocional, entre la emoción de aplicar lo aprendido y la frustración de no saber por dónde empezar para construir algo sólido y duradero. No se trata solo de acumular experiencia, sino de dirigir esa experiencia hacia un propósito claro, hacia un nicho donde realmente puedas brillar y hacer la diferencia. Es como tener un mapa en blanco y decidir qué caminos explorar.
1. Diseñando tu Visión a Corto y Largo Plazo
Desde mi propia vivencia, lo primero que aprendí es que sin una visión clara, uno puede terminar dando palos de ciego. No hablo de un plan rígido e inamovible, sino de una brújula interna. ¿Qué tipo de jóvenes quiero ayudar? ¿Qué problemas específicos me mueven más? ¿Dónde me veo en cinco años, o incluso en diez? Al principio, yo solo pensaba en “ayudar a todos”, lo cual es una meta noble pero poco práctica. Fue cuando me senté a reflexionar sobre mis verdaderas pasiones, sobre las historias que me tocaban el alma –como las de jóvenes lidiando con la ansiedad tecnológica o la presión académica–, que empecé a visualizar mi camino. Es un ejercicio de introspección profunda, donde te preguntas qué te quita el sueño y qué te llena de energía. Este ejercicio no solo te da dirección, sino que te ayuda a filtrar oportunidades, a decir “no” a lo que no se alinea con tu visión y “sí” a lo que te impulsa.
2. El Valor de la Auto-reflexión Post-Certificación
Y justo después de esa certificación, cuando el mundo parecía abrirse, me topé con un muro de dudas. ¿Soy realmente capaz? ¿Tengo todo lo que necesito? Esos momentos de auto-reflexión, aunque incómodos, son oro puro. Recuerdo noches enteras con un cuaderno, escribiendo mis miedos, mis fortalezas, las áreas donde sentía que necesitaba crecer. No es un signo de debilidad, sino de inteligencia emocional y madurez profesional. Entender tus propias limitaciones y celebrar tus victorias, por pequeñas que parezcan, te permite construir una base sólida. Es en este proceso donde descubres tus superpoderes ocultos, aquello que te hace único y valioso en este campo tan noble. Es un diálogo constante contigo mismo que nunca termina, pero que te empodera para cada nuevo desafío que se presente en tu camino.
La Especialización es tu Superpoder: Nichos de Oportunidad
Si hay algo que he aprendido en estos años, es que intentar ser “el experto en todo” es la receta perfecta para no ser experto en nada. El campo de la asesoría juvenil es vastísimo, y cada día surgen nuevas complejidades. ¿Recuerdan cuando las redes sociales apenas empezaban? Ahora son un universo propio de desafíos para los jóvenes. Lo que antes era un tema genérico, hoy requiere una especialización profunda. Yo misma, al principio, pensaba que debía abarcar cualquier problema que un joven pudiera tener, desde conflictos familiares hasta dudas vocacionales. Pero rápidamente me di cuenta de que mi energía se diluía y mi impacto no era el que esperaba. Fue al enfocarme en la ansiedad post-pandemia y el uso saludable de la tecnología, donde realmente sentí que estaba aportando valor y que mi trabajo era reconocido. La especialización no es limitarte, es potenciar tu relevancia.
1. Sumergiéndote en Problemas Emergentes
El mundo juvenil está en constante evolución, y con ello, los retos que enfrentan. Temas como el ciberacoso, la eco-ansiedad (la preocupación por el cambio climático), la identidad de género o la presión en línea por “ser perfecto” son solo la punta del iceberg. Hace poco tuve un caso de una chica que sentía una presión abrumadora por su imagen en TikTok; era algo que, hace una década, ni siquiera existía como problema social generalizado. Entender estas nuevas dinámicas y formarte específicamente en ellas no solo te hace más valioso, sino que te conecta directamente con las preocupaciones más acuciantes de la juventud actual. Es invertir tiempo en investigar, leer estudios, participar en seminarios específicos. ¡Te aseguro que te abrirá puertas que ni imaginabas!
2. Identificando las Necesidades Reales del Mercado y la Comunidad
No basta con saber qué problemas existen; hay que identificar dónde hay una necesidad insatisfecha, un vacío que tú puedes llenar con tu expertise. A veces, eso significa hablar con padres, educadores, directores de centros juveniles, o incluso con los propios jóvenes en grupos focales. Observa las noticias locales, las estadísticas de salud mental juvenil en tu región. Cuando vi el aumento exponencial de trastornos de alimentación relacionados con la imagen corporal en mi ciudad, supe que era un área donde mi ayuda podría ser crucial. Esta observación me llevó a buscar formación específica en ese campo y, sinceramente, ha sido una de las decisiones más gratificantes de mi carrera. Es como ser un detective de las necesidades sociales, buscando dónde tu luz puede brillar más fuerte.
| Área de Especialización | Descripción y Foco | Impacto y Demanda Actual |
|---|---|---|
| Salud Mental Digital | Abordaje de adicciones a pantallas, ciberacoso, presión en redes sociales, FOMO (miedo a perderse algo). | Alta. Creciente número de jóvenes afectados por la vida digital, padres desorientados. |
| Orientación Vocacional y Educativa Innovadora | Ayudar a jóvenes a elegir carreras o estudios en un mercado laboral cambiante, incluyendo nuevas profesiones y habilidades blandas. | Moderada a Alta. La incertidumbre sobre el futuro laboral es una gran fuente de ansiedad juvenil. |
| Manejo de Ansiedad y Estrés en Adolescentes | Técnicas de relajación, gestión emocional, resiliencia frente a la presión académica y social. | Muy Alta. Problemas generalizados y exacerbados post-pandemia. |
| Desarrollo de Habilidades Socioemocionales | Fomento de la empatía, comunicación asertiva, resolución de conflictos, autoestima y autoconciencia. | Alta. Fundamentales para el bienestar y éxito personal, a menudo descuidadas en la educación formal. |
Construyendo tu Marca Personal y Digital: Visibilidad y Confianza
¡Ay, la marca personal! Cuando empecé, creía que solo los artistas o los ‘influencers’ necesitaban una. Qué equivocada estaba. En nuestro campo, donde la confianza es la moneda de cambio, tener una marca personal sólida es crucial. No se trata de ser famoso, sino de ser reconocido como alguien fiable, experto y accesible. Piensen en ello: ¿a quién acudirían para un problema delicado? ¿A alguien anónimo o a alguien cuya reputación y filosofía de trabajo ya conocen? Yo misma me di cuenta de esto cuando un colega me dijo: “Si no estás en línea, no existes”. Fue un golpe de realidad. Empecé con un blog sencillo, compartiendo mis reflexiones y consejos sobre temas que veía recurrentes en los jóvenes. No fue de la noche a la mañana, pero poco a poco, esa pequeña presencia se convirtió en mi tarjeta de presentación, generando confianza incluso antes de que conociera a mis clientes.
1. Estrategias Digitales para Conectar con la Juventud
La juventud de hoy vive en el mundo digital. Si queremos llegar a ellos, ¡debemos estar donde ellos están! Esto no significa que debas volverte un tiktoker de la noche a la mañana (a menos que quieras, claro), pero sí implica entender las plataformas y cómo usarlas para educar, inspirar y conectar. Empecé a usar Instagram para compartir infografías sobre salud mental juvenil, historias cortas sobre superación y, de vez en cuando, algún reel divertido para romper el hielo. Lo importante es ser auténtico y ofrecer valor, no solo promocionarte. Mis mejores resultados vinieron de compartir experiencias personales, pequeñas reflexiones que resonaban con sus vidas. Un día, una madre me contactó diciendo que su hija había encontrado mi contenido y se sentía comprendida. Ahí supe que estaba en el camino correcto. La clave es ser genuino y utilizar el lenguaje y las herramientas que ellos entienden y valoran.
2. Tejiendo Redes de Apoyo y Colaboración Profesional
Por mucho que construyas tu marca individual, recuerda que no estás solo en esto. El poder de la colaboración es inmenso. He aprendido más de mis colegas en un café o en un seminario que en muchos libros. Conectar con otros profesionales, ya sean psicólogos, pedagogos, trabajadores sociales o incluso docentes, abre un sinfín de puertas: referencias mutuas, proyectos conjuntos, nuevas perspectivas. Recuerdo un congreso donde conocí a una psicopedagoga, y de esa conversación, surgió una colaboración para un taller en un instituto local sobre la gestión del fracaso escolar. Fue una experiencia enriquecedora para ambos y, lo más importante, ¡para los jóvenes! Las redes profesionales no son solo para buscar clientes, son para crecer, aprender y fortalecer un ecosistema de apoyo que beneficia a todos.
Innovación en la Práctica: Herramientas Digitales y Nuevas Metodologías
Confieso que al principio era un poco escéptica con tanta “novedad”. Yo era de las que pensaba que nada reemplazaría la calidez de una sesión presencial. Y sí, es cierto que el contacto humano es irremplazable, pero la verdad es que el mundo ha cambiado, y con él, las formas de acercarnos y apoyar a los jóvenes. La pandemia nos empujó a la digitalización a la fuerza, y para mi sorpresa, descubrí un universo de posibilidades. La teleconsulta, por ejemplo, ha permitido que jóvenes en zonas rurales o aquellos con dificultades para desplazarse puedan acceder a apoyo que antes les era imposible. No se trata de abandonar lo tradicional, sino de sumar, de integrar nuevas herramientas que amplifiquen nuestro alcance y nuestra efectividad. Es como aprender un nuevo idioma para comunicarte con una generación que ya lo habla con fluidez.
1. Integrando la Tecnología en el Asesoramiento Juvenil
No hablo solo de videollamadas. Hay aplicaciones de mindfulness y meditación que muchos jóvenes usan y que podemos recomendar o incluso guiar su uso. Herramientas interactivas para gestionar la ansiedad, diarios digitales para el seguimiento emocional, plataformas educativas gamificadas para abordar temas complejos de forma lúdica. Hace poco, una colega me enseñó cómo utilizaba una aplicación para ayudar a jóvenes con TDAH a organizar sus tareas, y me quedé fascinada con los resultados. La tecnología bien usada puede ser una aliada poderosa. Mi consejo es explorar, experimentar con cautela y siempre evaluar la eficacia. No todas las herramientas sirven para todos, pero abrirte a ellas te dará un abanico más amplio de recursos para cada situación y para cada joven. Es una inversión de tiempo que se paga con creces en la calidad de tu servicio.
2. Desarrollando Enfoques Terapéuticos Adaptados al Siglo XXI
Más allá de las herramientas, las metodologías también evolucionan. Los jóvenes de hoy son visuales, interactivos, y valoran la inmediatez y la autenticidad. Los enfoques rígidos de antaño, por muy válidos que fueran, a veces no resuenan con ellos. He experimentado con la narrativa digital, pidiéndoles que creen historias o memes sobre sus emociones, o incluso usando videojuegos como metáfora para explorar sus desafíos. ¡Sí, videojuegos! Cuando lo propuse por primera vez, me miraron raro, pero los resultados fueron sorprendentes. Adaptar nuestra forma de comunicarnos y de intervenir, utilizando un lenguaje y códigos que les son familiares, no es rebajar nuestra profesionalidad, es elevar nuestra capacidad de conexión. Se trata de ser flexibles, creativos y estar dispuestos a salir de nuestra zona de confort para satisfacer las necesidades de esta generación.
El Arte de la Adaptación Continua: Formación y Resiliencia
El día que dejé de pensar que con mi título ya lo sabía todo, fue el día en que mi carrera realmente despegó. El mundo no se detiene, y mucho menos el universo juvenil. Lo que era relevante hace cinco años, quizás hoy ha evolucionado. La formación continua no es una opción, es una necesidad vital si queremos mantenernos relevantes y ofrecer el mejor apoyo. Recuerdo un momento en el que me sentía estancada, usando las mismas técnicas una y otra vez, y la chispa comenzaba a apagarse. Fue entonces cuando decidí invertir en un curso sobre adicciones a las pantallas. No solo actualicé mis conocimientos, sino que mi pasión se reavivó. Sentí esa euforia inicial de nuevo, la de estar aprendiendo algo nuevo que transformaría mi práctica. Es una inversión en ti mismo, en tu crecimiento y, en última instancia, en la calidad de vida de los jóvenes a quienes sirves.
1. La Formación Continua como Pilar de Relevancia
Imagínense a un médico que solo usa las técnicas aprendidas en la universidad hace veinte años, sin actualizarse sobre nuevos medicamentos o procedimientos. ¡Impensable! En nuestro campo es exactamente igual. Cursos, seminarios, lecturas especializadas, webinars, incluso seguir a expertos en redes sociales… todo suma. A veces, la información más valiosa no viene de un gran congreso, sino de un pequeño taller especializado que aborda un tema muy específico y novedoso. Mi experiencia me dice que los desafíos que enfrentan los jóvenes están en constante mutación. Desde la presión académica hasta los problemas de imagen corporal exacerbados por las redes, cada día surge una nueva capa de complejidad. Mantenerte al día en estas tendencias no solo te hace más competente, sino que te permite anticiparte y ofrecer soluciones proactivas, algo que tanto los jóvenes como sus familias valoran inmensamente. Es un camino de nunca acabar, pero cada paso es una recompensa.
2. Cultivando la Resiliencia Personal Frente a los Desafíos
Este trabajo es hermoso, pero también es demandante. Nos enfrentamos a historias difíciles, a emociones intensas, y a veces, nos sentimos impotentes. Recuerdo una semana especialmente dura, donde sentí el peso de todas las ansiedades de mis clientes sobre mis hombros. Si no cultivamos nuestra propia resiliencia, si no tenemos estrategias para gestionar el estrés y el agotamiento, corremos el riesgo de quemarnos. Para mí, el ejercicio físico regular se convirtió en una válvula de escape, y también tener mi propio espacio de supervisión con un colega más experimentado. No es un lujo, es una necesidad. Cuidarte a ti mismo no es egoísmo, es una parte fundamental de ser un profesional efectivo y sostenible a largo plazo. Porque si nuestra copa está vacía, ¿qué podemos ofrecer a los demás? La resiliencia nos permite seguir adelante, aprender de los golpes y volvernos más fuertes para el próximo desafío.
Sostenibilidad y Bienestar del Profesional: Evitando el Burnout
Este es un tema del que no se habla lo suficiente, y créanme, es vital. Al principio de mi carrera, la pasión me impulsaba a querer ayudar a todo el mundo, a cualquier hora, a cualquier costo. Trabajaba fines de semana, noches, y mi vida personal empezó a resentirse. Pensaba que “aguantar” era un signo de fortaleza, pero lo que realmente estaba haciendo era cavar mi propia tumba profesional. El burnout en nuestra profesión es una realidad palpable, y he visto a muchos colegas maravillosos abandonar el barco por no saber gestionar su energía y sus límites. Mi propia experiencia me enseñó a las malas que si no te cuidas a ti mismo, no puedes cuidar a nadie más de manera efectiva. Es como en los aviones: primero te pones tu propia mascarilla de oxígeno antes de ayudar a los demás. Esta es la única forma de asegurar que nuestra carrera no sea un sprint agotador, sino una maratón llena de propósito.
1. Estrategias para Preservar tu Energía y Pasión
La prevención es clave. Para mí, establecer un horario de trabajo fijo y respetarlo religiosamente fue el primer paso. No más correos a medianoche o llamadas fuera de hora, a menos que fuera una emergencia real. También descubrí el poder de los hobbies. Pintar, para mí, se convirtió en un refugio, un espacio donde mi mente se desconectaba por completo de las preocupaciones laborales. Y, por supuesto, una buena red de apoyo social, amigos y familia con quienes desconectar y reír. Recuerdo que al principio me sentía culpable por “tomarme un descanso”, como si estuviera traicionando mi vocación. Pero con el tiempo entendí que esos momentos de recarga son los que me permiten volver a mis sesiones con la mente fresca, la empatía renovada y la paciencia intacta. Es la única manera de mantener esa chispa viva y evitar que el trabajo se convierta en una carga.
2. Estableciendo Límites Saludables en tu Práctica Diaria
Poner límites es, quizás, una de las habilidades más difíciles de aprender para los profesionales de la ayuda. Decir “no” a una solicitud extra, establecer claras políticas de cancelación, o definir cuándo es el momento de derivar un caso que excede tus competencias o capacidad. Al principio, me costaba muchísimo. Quería ser la persona que siempre estaba ahí. Pero me di cuenta de que mi calidad de trabajo disminuía, y mi propia salud mental se resentía. Aprender a establecer estos límites no solo te protege, sino que también es una señal de profesionalismo. Es enseñar a los demás cómo deben tratarte y, lo más importante, cómo te tratas a ti mismo. Los jóvenes, aunque parezca mentira, valoran la claridad y el orden, y al vernos establecer límites saludables, también aprenden una lección valiosa sobre el autocuidado. La salud de tu carrera a largo plazo depende de ello.
Impacto Social y Colaboración: Tejiendo Redes de Apoyo
Siempre he creído que nuestro trabajo va más allá de las sesiones individuales. Tenemos un rol crucial en la sociedad, especialmente cuando hablamos de la juventud. No podemos ser islas; la realidad es que los problemas complejos que enfrentan los jóvenes rara vez tienen una única causa o una única solución. Por eso, tejer redes, colaborar con otras entidades, ser parte de proyectos comunitarios, es fundamental. Recuerdo un proyecto en mi barrio para reducir el abandono escolar; al principio, yo solo pensaba en mi papel como asesora. Pero al unirme a educadores, padres, y hasta la policía local, me di cuenta de cómo cada pieza encajaba para formar una solución mucho más robusta y eficaz. La sinergia es real, y el impacto que generamos juntos es exponencialmente mayor que el que podríamos lograr individualmente. Es un compromiso con el bien común, con la construcción de una sociedad más justa y saludable para nuestros jóvenes.
1. Multiplicando tu Impacto a Través de Proyectos Comunitarios
Participar en iniciativas comunitarias no solo te permite llegar a más jóvenes, sino que también te ofrece una visión más amplia de las problemáticas sociales y cómo se interconectan. Puedes ofrecer charlas en colegios sobre ciberseguridad, talleres sobre autoestima en centros juveniles, o incluso liderar grupos de apoyo para padres. Mi experiencia en un programa de mentoría para jóvenes en riesgo de exclusión social fue transformadora. No solo pude aplicar mis conocimientos de una forma diferente, sino que la experiencia me enriqueció personal y profesionalmente de una manera que las sesiones individuales no podían. Es una forma de devolver a la comunidad lo que esta te ha dado, de ser un agente de cambio más allá de tu consulta. Además, es una excelente manera de visibilizar tu trabajo y el valor de nuestra profesión, atrayendo la atención de aquellos que realmente necesitan ayuda.
2. La Sinergia con Otras Disciplinas y Organizaciones
En el complejo tapiz de la vida juvenil, a menudo nos encontramos con desafíos que trascienden nuestra área de especialización. Un joven con ansiedad severa quizás también necesita el apoyo de un psiquiatra; uno con problemas académicos, de un psicopedagogo. Establecer relaciones sólidas con otros profesionales y organizaciones es crucial. Cuando sabes a quién referir un caso complejo, no solo actúas con ética profesional, sino que aseguras que el joven reciba la atención más completa posible. Hace poco, referí a una familia a una asociación local especializada en trastornos de alimentación, y la gratitud que expresaron al ver a su hija recibir un apoyo tan integral fue inmensa. Es una red de seguridad que beneficia a todos: al joven, a la familia, y nos empodera como profesionales. Colaborar no es solo compartir, es construir puentes que nos permiten llegar más lejos y ofrecer un servicio de excelencia, demostrando que nuestro propósito es verdaderamente el bienestar integral de la juventud.
Para Concluir
Después de haber recorrido este camino juntos, quiero que te quedes con una idea clara: tu certificado es el inicio, no el final. He sentido esa mezcla de emoción y vértigo, y te aseguro que cada paso, cada duda y cada éxito construyen la fortaleza de tu propósito.
No hay una fórmula mágica, pero sí un compromiso constante con tu crecimiento y con el impacto que deseas generar. Recuerda, la juventud te espera, y con tu pasión, tu especialización y tu cuidado personal, tienes el poder de iluminar muchísimos caminos.
¡Adelante, el mundo necesita tu luz!
Información Útil a Tener en Cuenta
1. Formación Continua y Especialización: Investiga programas de posgrado, cursos online o seminarios especializados en problemáticas juveniles actuales (salud mental digital, eco-ansiedad, desarrollo de habilidades blandas) que resuenen con tu pasión. Plataformas como Coursera, edX, o universidades locales ofrecen excelentes opciones.
2. Networking Profesional: Asiste a congresos de tu área (psicología, pedagogía, trabajo social), únete a asociaciones profesionales y participa activamente en grupos de LinkedIn. Compartir experiencias y conocimientos con colegas es invaluable y abre puertas a colaboraciones.
3. Desarrollo de Marca Personal Digital: Crea un perfil profesional en LinkedIn, considera un blog o un perfil en Instagram/TikTok donde compartas contenido de valor de manera auténtica (infografías, reflexiones, pequeños consejos). No se trata de ser influencer, sino de construir confianza y visibilidad.
4. Auto-Cuidado y Bienestar: Prioriza tu salud mental y física. Establece límites claros en tu horario de trabajo, dedica tiempo a hobbies y actividades de ocio, y considera tener un espacio de supervisión o terapia personal para gestionar el estrés y las demandas de la profesión.
5. Inversión en Herramientas y Metodologías Innovadoras: Explora aplicaciones de apoyo psicológico (mindfulness, gestión de ansiedad), herramientas de gamificación para educación, o plataformas de teleconsulta segura. Adaptarte a las nuevas tecnologías y enfoques puede potenciar tu alcance y eficacia.
Resumen de Puntos Clave
Tu carrera como profesional del apoyo juvenil tras la certificación es una expedición de autodescubrimiento y servicio. Define tu visión con propósito, especialízate en nichos emergentes para maximizar tu impacto y construye una marca personal sólida basada en la confianza.
Integra la tecnología y metodologías innovadoras para conectar con la juventud de hoy, y cultiva una resiliencia inquebrantable a través de la formación continua y el cuidado personal.
Finalmente, recuerda que tu impacto se multiplica exponencialmente al colaborar con otros y tejer redes de apoyo comunitario, contribuyendo así a un bienestar integral de la sociedad.
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: Después de la euforia inicial por la certificación, mencionas que te asaltó la pregunta ‘¿Y ahora qué?’. ¿Cuál dirías que es el primer paso crucial para gestionar una carrera sostenible y realmente impactante en este campo?
R: Mira, esa pregunta me quitó el sueño más de una noche, te lo juro. Es que uno sale con el título en la mano pensando que ya está, pero no. El primer paso, y esto lo he comprobado mil veces con colegas que se quedan atrás, es dejar de ver el título como la meta y empezar a verlo como el punto de partida.
Tienes que trazar una ruta, aunque sea a grandes rasgos. Yo, por ejemplo, me di cuenta de que, si no me especializaba en algo muy concreto, iba a ser uno más.
Decidí meterme de cabeza en el tema de la ansiedad digital en adolescentes, porque veía la necesidad en mi propia comunidad. Y, ojo, la formación continua no es un lujo, es una necesidad.
Ir a congresos, leer los últimos estudios, ¡hasta participar en foros! Es invertir en ti mismo, y eso, a la larga, te devuelve con creces lo que le pones.
P: Hablas de la ebullición del campo, con la digitalización y hasta la IA asomando. ¿Cómo crees que estos avances tecnológicos están transformando la forma en que interactuamos con los jóvenes y cuáles dirías que son los mayores desafíos y oportunidades que traen consigo para un asesor de juventud?
R: ¡Uff, esto es un tema que me apasiona y a la vez me da un poco de vértigo! Recuerdo cuando empezamos a hacer videollamadas, ¡parecía ciencia ficción! Hoy, es el pan de cada día.
La oportunidad es brutal: puedes llegar a jóvenes que antes no podías, por distancia, por timidez… ¡es una flexibilidad impensable! Pero el desafío es que el entorno digital es un campo de minas para muchos.
El ciberacoso, la adicción a las pantallas, la presión de las redes… ¡todo eso es parte de su realidad y nosotros tenemos que entenderlo para poder ayudarlos!
Y la IA… mira, he probado alguna herramienta para organizar sesiones o buscar información, y son un apoyo fantástico para tareas repetitivas. Pero, ¿sustituir la mirada, el silencio cómplice, la palabra justa que solo surge de la conexión humana?
¡Ni de broma! La empatía, ese feeling que se crea con el joven, es nuestro superpoder y la IA, por más avanzada que sea, no lo tiene. Es clave aprender a usar la tecnología como aliada, sin perder nuestra esencia.
P: Finalmente, mencionas que entender y adaptarse a los cambios es clave para no quedarse atrás y seguir siendo relevante. Dada tu experiencia, ¿qué consejos prácticos le darías a alguien que está empezando o que ya lleva tiempo en la asesoría de juventud para asegurarse de que su impacto siga siendo significativo a largo plazo, en medio de tanta evolución?
R: Mira, esta es la pregunta del millón, y la respuesta no es una fórmula mágica, es un compromiso constante. Primero, la curiosidad inagotable. No des nada por sentado.
Lo que hoy es tendencia, mañana puede ser obsoleto. Sigue formándote, pero no solo en lo técnico, también en habilidades blandas: comunicación, resiliencia, ¡hasta el manejo del estrés propio!
Segundo, no te aísles. El networking no es solo para buscar trabajo; es para compartir experiencias, desahogarse, aprender de otros. Yo tengo un grupo de colegas con los que hago videollamadas cada quince días, y de verdad, ¡es mi tabla de salvación!
Discutimos casos, compartimos recursos, nos damos ánimos. Y tercero, y esto es algo que me costó aprender a las malas: cuida tu propia salud mental. Este trabajo es increíblemente gratificante, pero también agotador emocionalmente.
Si no te cuidas tú, no vas a poder cuidar a nadie más. Pon tus límites, busca tu propio espacio de recarga, ¡no te sientas culpable por ello! Al final del día, tu pasión es el motor, pero el combustible es tu bienestar y tu capacidad de adaptarte a lo que venga.
Así es como uno se mantiene no solo relevante, sino esencial.
📚 Referencias
Wikipedia Enciclopedia
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